dimarts, 24 d’agost de 2010

Apologia a l'instint

He tratado de mostrar qué era lo fascinante en Sócrates: parecía un médico, un salvador. ¿Es todavía necesario señalar el error que implicaba su creencia en la "racionalidad a toda costa"? Es un autoengaño por parte de filósofos y moralistas creer que para salir de la decadencia es necesario hacerle la guerra. El salir de la decadencia está más allá de sus fuerzas: lo que consideran remedio, tabla de salvación, no es en sí mismo sino otra máscara de la decadencia -cambian su expresión, pero no abren ninguna salida-. Sócrates fue un equívoco: toda moral de perfeccionamiento, aun la cristiana, fue un equívoco... La cruda luz del día, la razón a todo precio, el vivir claros, fríos, cuidadosos, conscientes, sin instintos, en contradicción con los instintos, fue en sí mismo sólo una enfermedad, otra enfermedad i no un retorno a la "virtud", a la "salud" o a la felicidad... Combatir los instintos: ésta es la forma de la decadencia; tanto como dure la vida, será la felicidad igual a instinto.

El ocaso de los ídolos
, Friedrich Nietzsche

dilluns, 23 d’agost de 2010

O no

Sabeu quan tens la sensació de que estàs en el teu lloc, de que la vida t’ha portat a un aquí i a un ara on t’hi sents a gust? De fet, més que sentir-t’hi de gust, t’hi sents perfecte, perquè tot té sentit, no podries estar enlloc més, entens que totes les coses negatives eren només un obstacle i una necessitat per arribar aquí, justament aquí. Sí, a vegades es sent no això? I a vegades no, because you are just in no mans land.

dissabte, 7 d’agost de 2010

delesnoparaules

El ruido tiene una ventaja. No se oyen las palabras. Se dio cuenta de que desde su infancia no hace otra cosa que hablar, escribir, dar conferencias, inventar frases, buscar expresiones, corregirlas, de modo que al final no hay palabras precisas, su sentido se difumina, pierden su contenido y se convierten en residuos, hierbajos, polvo, arena que vaga por su cerebro, que le duele en la cabeza, que es su insomnio, su enfermedad. Y en ese momento sintió un anhelo, oscuro y poderoso, de una música inmensa, de un ruido absoluto, un bulliceo hermoso y alegre que lo abrace, lo inunde y lo ensordezca todo y en lo que desaparezca para siempre el dolor, la vanidad y el nihilismo de las palabras. ¡La música, la negación de las frases, la música, la anti-palabra!

La insoportable levedad del ser, Milan Kundera

dilluns, 2 d’agost de 2010

La tieta Roser

La tieta Roser és tan feliç...perquè quan el seu marit era viu i tenia ja 85 anys, li deia que era l'home més feliç del món pel sol fet de tenir-la a ella al costat.